Por: 𝒢𝒶𝓈𝓉𝒶𝓃𝒹𝑜 𝒯𝒾𝓃𝓉𝒶
De esa política silenciosa que se cocina a fuego lento, sin estridencias, pero con las brasas encendidas de una lucha intestina que ya empieza a oler a humo viejo.
En Tamaulipas, el color guinda se ha convertido en una paleta de matices tribales. Cada grupo jalando por su lado, cada jefe de pequeña parcela defendiendo lo que cree que es suyo —aunque ese “suyo” ya se vea más como ceniza que como botín. El desgaste no es sólo interno; es público, es notorio, es ofensivo. A estas alturas, el ciudadano tamaulipeco no sólo está harto, está observando. Y lo que ve, no le gusta.
En la capital, el alcalde vive su propia película, un ejercicio de poder limitado pero decorado con ínfulas de virrey. En Palacio de Gobierno, el mandatario apenas y lleva la barca entre la marea, mientras su hijo —sí, el junior— juega a hacer carrera en Coahuila, no en Tamaulipas, como si el apellido alcanzara para sembrar raíces en tierra ajena.
¿Y los senadores? Bueno, ellos ya ni se toman la molestia de disimular: cada uno con su proyecto, cada quien con su barco, cada cual con su ambición. La dirigencia estatal guinda hace agua, y la nacional… mejor ni hablar: fragmentada, dividida, cruzada por intereses de ocasión y mezquindades institucionales.
En medio del vacío, una foto.
Una simple imagen, dirán algunos. Pero en política, una foto puede ser un trueno.
Ahí aparecen César Verástegui Ostos “El Truko”, ex candidato a la gubernatura y actual diputado federal, junto a Óscar Almaraz, ex alcalde de Victoria. Dos viejos jugadores del tablero tamaulipeco, que si bien no están hoy en la cúspide del poder, tampoco han sido borrados del mapa. Al contrario. Mientras los guindas se siguen mordiendo entre sí, estos dos operan desde la sombra. Se hablan, se miden, se saludan… y se dejan ver.
¿Casualidad? Nunca lo es.
La imagen circula justo cuando el “Cachorro” Cantú se alista para dejar la dirigencia estatal del PAN. En el horizonte se vislumbra una renovación, y lo que parecía un desierto político empieza a mostrar oasis, pactos, vasos comunicantes.
Lo que revela esta foto no es una alianza firme, pero sí una posibilidad. Y en la política tamaulipeca, las posibilidades importan más que las certezas.
Porque mientras en el partido en el poder las tribus siguen peleando por migajas, en la oposición alguien ha empezado a mover piezas.
Y eso —créame— siempre acaba teniendo consecuencias.
— 𝒢𝒶𝓈𝓉𝒶𝓃𝒹𝑜 𝒯𝒾𝓃𝓉𝒶🖋️
«No hay vacío en la política: si tú no lo llenas, otro lo hará.»

