Ciudad de México — Hugo Aguilar Ortiz, abogado mixteco y defensor de los derechos indígenas, será el próximo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tras obtener el mayor respaldo ciudadano en la elección judicial celebrada el pasado 1 de junio. Con más de 6 millones de votos, Aguilar Ortiz encabezará un nuevo capítulo en el máximo tribunal del país con una visión profundamente arraigada en las comunidades originarias.
Uno de los primeros actos simbólicos que marcarán su gestión será la decisión de no portar la toga tradicional durante las sesiones de la Sala Superior. El futuro ministro ha declarado que esta medida responde a una petición reiterada de los pueblos indígenas que recorrió durante su campaña. “Me pidieron que no me convierta en un funcionario tradicional”, señaló.
Aguilar Ortiz, quien formó parte del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, considera que el uso de la toga representa una distancia simbólica entre el poder judicial y las realidades de las comunidades. Esta prenda es obligatoria según un decreto presidencial publicado en 1941, el cual estipula que los ministros deben vestir una toga de seda negra en las audiencias públicas del tribunal.
No obstante, Aguilar ha reiterado que su decisión busca evitar la desconexión que, en ocasiones, experimentan funcionarios indígenas al ocupar cargos de poder. “Ya hemos tenido casos en donde personas indígenas llegan a altos puestos y se olvidan de sus raíces”, dijo durante su campaña.
Además de esta postura, el próximo ministro propone llevar audiencias públicas directamente a comunidades indígenas, con el fin de dictar resoluciones en contextos reales y no únicamente desde los marcos normativos. Esta propuesta busca acercar la justicia a los territorios olvidados por el sistema judicial tradicional.
Hugo Aguilar Ortiz no está solo en esta intención de transformar las formas en el Poder Judicial. Arístides Rodrigo Guerrero García, otro de los candidatos electos, también ha anunciado que evitará el uso de toga. En su lugar, planea portar el traje ceremonial de Tenejapa, Chiapas —conocido como Chuj— como un acto de representación cultural.
Con estos nuevos perfiles, la Suprema Corte podría enfrentar no solo un cambio en su integración, sino también en su simbolismo y vínculo con los sectores históricamente marginados del país. La transición no será solo jurídica, sino profundamente cultural.

