Por: 𝒢𝒶𝓈𝓉𝒶𝓃𝒹𝑜 𝒯𝒾𝓃𝓉𝒶
En el tablero sindical de Ciudad Victoria, los cambios suelen ser lentos, pero cuando se dan, hay que leerlos con cuidado. Los trabajadores del Instituto Tecnológico de Ciudad Victoria eligieron a la fórmula “Unidad Guinda”, encabezada por Jesús Emanuel Hernández Aranda y Herminio Pérez Macías, para dirigir la delegación D-V-109 en el periodo 2025-2028.
Más allá del resultado, lo interesante está en las señales políticas que se desprenden. Uno de los primeros en felicitar públicamente a los nuevos dirigentes fue el regidor Óscar Narváez Ramos, un actor que se mueve con soltura en la política social de la capital. Su reconocimiento no es un gesto menor: en política, las palmadas tempranas suelen ser apuestas calculadas. Cuando Narváez habla de “liderazgos que construyen puentes con la gente a la que se sirven”, está lanzando un mensaje que trasciende el mero saludo. Reconocer a tiempo también es colocarse del lado correcto de la historia.
Por su parte, Jesús Emanuel Hernández Aranda recibió esas palabras como respaldo y compromiso, recordando que el sindicalismo debe responder a la base y no a intereses externos. Y es ahí donde se juega todo: en convertir la legitimidad del voto en resultados concretos para la comunidad trabajadora.
El relevo en la dirigencia no solo significa un cambio de nombres, sino el inicio de un capítulo distinto en la vida sindical. El Tecnológico de Ciudad Victoria, una de las casas de estudio más importantes de la región, abre con ello una nueva era en la representación laboral, donde la empatía y el diálogo podrían convertirse en las verdaderas banderas de la organización.

