Las luces del salón del SARTET brillaban con intensidad, pero ninguna tan poderosa como la que se reflejaba en los rostros de los nuevos egresados. Uno a uno, con toga, birrete y una sonrisa que decía más que mil palabras, los alumnos de la Universidad del Norte de Tamaulipas (UNT-México Global University) subían al estrado para recibir el documento que marcaba el final de una etapa… y el comienzo de otra.
Fue una tarde de emociones contenidas, de abrazos largos y miradas que decían “lo logré”. La UNT México, con su característico sello de cercanía y compromiso social, entregó a la sociedad una nueva generación de egresados de bachillerato, licenciaturas, ingenierías, maestrías y doctorados. Hombres y mujeres que no solo han superado los retos académicos, sino también personales, familiares y económicos.
En el presidium, autoridades educativas y figuras destacadas del ámbito político y social daban testimonio del momento. Entre ellos, el Dr. Francisco Chavira Martínez, rector de la institución, quien observaba con orgullo cada nombre pronunciado, cada título entregado. A su lado, la Dra. Maricela Rodríguez González, presidenta municipal de Bustamante y madrina de generación, y el Dip. Sergio David Arana Roca, proveniente de Guatemala, acompañaban con palabras de aliento a los recién graduados.
“No solo están recibiendo un título, están asumiendo un compromiso con su comunidad y con ustedes mismos”, mencionó Chavira Martínez durante su intervención. Su mensaje no fue protocolario, fue un llamado a la acción, a ejercer la profesión con ética, a no olvidar de dónde vienen.
El eco de los aplausos retumbaba mientras los alumnos recibían sus certificados y títulos: Licenciados en Derecho, en Ciencias de la Educación, en Comercio Internacional, en Contaduría Pública; Ingenieros en Sistemas, en Energías Alternas; Maestros y Doctores en distintas disciplinas. Una generación diversa, forjada con esfuerzo y voluntad.
Hubo reconocimientos para los mejores promedios, palabras de agradecimiento a docentes y personal administrativo, y también menciones especiales para los padres, muchos de ellos presentes, que con ojos llorosos celebraban un logro compartido.
Uno de los momentos más significativos fue la entrega simbólica del título a una alumna que asistió con su hijo en brazos. La escena conmovió a los asistentes: era la imagen viva del sacrificio, del amor y del futuro.
La UNT México no solo forma profesionistas, forma historias de vida. Historias que ayer, en Ciudad Victoria, se unieron en una misma crónica: la de un grupo de personas decididas a transformar su realidad a través del conocimiento.
Y al caer la tarde, con la foto oficial y los lanzamientos de birretes, quedó claro que este no fue un cierre, sino un nuevo punto de partida. Porque como dijo uno de los egresados al despedirse: “Ahora sí, empieza lo bueno”.


