San Petersburgo / Ciudad de México, 25 de junio de 2025 — En una clara señal del fortalecimiento de sus lazos geopolíticos en el hemisferio occidental, Rusia avanza en la creación de un corredor estratégico que conectará a Yucatán, Cuba y su propio territorio. Este proyecto, de corte económico y tecnológico, forma parte de una ofensiva diplomática de largo aliento que busca ampliar la influencia rusa en América Latina frente a la hegemonía estadounidense.
Aleksey Valkoves, director del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, confirmó en entrevista con la revista Proceso que el corredor se construye bajo un modelo similar al implementado por Moscú con India: comenzar con colaboración farmacéutica y expandirse hacia sectores de mayor complejidad, como la industria tecnológica, la transferencia de conocimiento y la inversión en infraestructura.
“La intención es construir un eje estratégico sustentado en cooperación real, con resultados tangibles en el mediano y largo plazo. Vemos a México y Cuba como aliados clave en esta visión multipolar del mundo”, expresó Valkoves.
Según fuentes cercanas al proyecto, el estado de Yucatán desempeñará un papel logístico esencial, dado su potencial portuario, su cercanía con el Caribe y su creciente desarrollo industrial. Cuba, por su parte, aportaría su experiencia en cooperación bilateral con Rusia, cimentada desde los tiempos de la Guerra Fría, y fungiría como puente entre ambos países.
La estrategia también contempla intercambios académicos, desarrollo farmacéutico conjunto, centros de innovación tecnológica y un marco normativo favorable para inversiones bilaterales. Esta iniciativa se inscribe en el contexto de una política exterior rusa orientada a diversificar sus relaciones económicas más allá de Europa y Asia.
El corredor Yucatán–Cuba–Rusia podría reconfigurar parte de la dinámica comercial en el Caribe y México, al abrir nuevas rutas de cooperación y al posicionar a Moscú como un actor relevante en una región históricamente dominada por la influencia estadounidense. La iniciativa, aunque aún en fase inicial, ya genera expectativas —y preocupaciones— en el escenario internacional.

