Frontera Comalapa, Chiapas. — La violencia en la frontera sur alcanzó un nuevo punto crítico tras el asesinato de cinco elementos de la Policía Estatal Preventiva en una emboscada perpetrada en el Ejido Las Champas, cerca del límite con Guatemala.
Los agentes, identificados como Guillermo Cortés Morales, Jesús Sánchez Pérez, Joel Martínez Pérez, Brenda Lizbeth Toalá Blanco y Pedro Hernández Hernández, patrullaban la zona como parte de operativos de vigilancia cuando fueron sorprendidos por un grupo armado. El ataque, ejecutado con una brutalidad inusitada, dejó evidencia de su magnitud: alrededor de 700 casquillos percutidos fueron encontrados en el lugar.
Versiones preliminares apuntan a que los agresores habrían empleado armamento de alto poder, incluyendo posiblemente lanzagranadas, aunque las autoridades aún no han confirmado ese dato de manera oficial.
El gobernador del estado, Eduardo Ramírez Aguilar, expresó su condena enérgica ante estos hechos y anunció el despliegue de más de mil elementos de seguridad en la región como respuesta inmediata. “No habrá impunidad. Este ataque no quedará sin consecuencias”, declaró el mandatario estatal.
Las autoridades ya trabajan en la recopilación de pruebas y testimonios para identificar y capturar a los responsables. Mientras tanto, la tensión en Frontera Comalapa se mantiene alta, en una región marcada por la presencia de grupos armados y una creciente inseguridad.
Este hecho reaviva la urgencia de reforzar la estrategia de seguridad en la frontera sur, donde los enfrentamientos entre grupos criminales y fuerzas del orden se han vuelto cada vez más frecuentes. La ciudadanía exige justicia y garantías de protección, en medio de un panorama cada vez más incierto.

