Por: Noé Martínez González
COLUMNA: CRÍTICA CONSTRUCTIVA
Dentro de la criminología como ciencia que estudia al individuo que comete un crimen, así como las razones de una conducta antisocial, existen estrategias de aplicación a modo de guía, estas se basan en una serie de principios y procedimientos que no siempre son precisos y observables ya que cada caso es distinto, se ve al armar la carpeta procesal de un criminal, desde el punto de vista clínico.
Ocupándonos en esta oportunidad del criminal y el control social de criminalidad, se trata de la intervención de los agentes expertos en la materia, al realizar este tipo de trabajo porque son quienes manejan los elementos tanto teóricos como procedimentales al respecto, para desarrollar un trabajo adecuado bajo el enfoque correcto, se trata de elaborar un perfil claro, que sirva como documento de análisis en el caso de un criminal y conduzca además a una forma viable de tratamiento en el marco de la procuración de justicia, siendo este aplicado al individuo que está llevando un proceso.
De esta manera se podrá canalizar o tratar, ya sea jurídicamente o por conducto médico -psiquiátrico, enviándole a un centro de readaptación social, corresponde esto cuando las causas que motivaron al criminal son exógenas, digamos, se vió motivado al crimen por influencias del medio ambiente, en el otro caso cuando la motivación tuvo su origen en desórdenes internos propios del individuo.
Ubiquémoslo, el origen de orden mental, como el caso de una psicopatía o algún otro desorden propio de origen interno, considerando causas endógenas,
pero sea cual fuere el caso, lo interesante es que se conduzca el tratamiento de la mejor forma, para canalizar al individuo en cuestión por la mejor ruta, en perspectiva de reinserción a la sociedad y la vida productiva que es el fin último, una vida plena, es algo difícil pero posible, dependerá siempre del tratamiento y el grado de criminalidad, así como del nivel de agresividad digamos. CONCLUYO!

